miércoles, 10 de marzo de 2010

CALOR DE HOGAR


Hay valores y enseñanzas que se transmiten a través de las cosas más cotidianas de la vida, como encender un fuego por ejemplo, es muy fácil darle al botón y que se encienda el aire acondicionado, accionar un interruptor y que una estufa propague calor durante todo el día, sin necesidad de pensar más en ello, es cómodo, es práctico, pero es una actitud que trasladamos a otras áreas de la vida, actitudes de inmediatez, de beneficio sin un mínimo de esfuerzo, de implicación.


Quien alguna vez haya encendido una hoguera sabrá que hace falta esfuerzo y dedicación para mantener el fuego. Para empezar hay que dedicar un tiempo a preparar los palitos adecuados y colocarlos de forma correcta para que prenda (ni hablemos ya de tener que cortar la leña). Después, cuando ha prendido, hay que poner tronquitos más grandes y vigilar de tanto en tanto que estén bien colocados e ir añadiendo cuando haga falta para mantener vivo el fuego, si te despistas y no le metes un tronco antes de que se haya consumido el anterior, ya te has quedado sin fuego, hay que empezar otra vez y encender uno nuevo, pero si estás pendiente y vas añadiendo en el momento preciso, el fuego se puede mantener durante mucho tiempo…


Cuántas veces nos olvidamos de que todo lo que importa requiere dedicación: el amor, la amistad, la salud, la forma física, la capacidad intelectual, la satisfacción personal… No se encienden dándole a un botón, hay que ir echándole leña al fuego, para que no se apague, y a veces llegas a estas conclusiones simplemente encendiendo una chimenea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario